"En la abertura de una roca, llamada cueva de Masse-Vieille, vi a una joven. Creyendo engañarme, me restregué los ojos; pero alzándolos, vi de nuevo a la joven, que me sonreía y me hacía señas de que me acercase. La mujer vestía túnica blanca con un velo que le cubría la cabeza y llegaba hasta los pies, sobre cada uno de los cuales tenía una rosa amarilla, del mismo color que las cuentas de su rosario. El ceñidor de la túnica era azul. (...) Tuve miedo. Después vi que la joven seguía sonriendo. Eché mano al bolsillo para coger el rosario que siempre llevo conmigo y se me cayó al suelo. Me temblaba la mano. Me arrodillé. Vi que la joven se santiguaba... Hice la señal de la cruz y recé con la joven... Mientras yo rezaba, ella iba pasando las cuentas del rosario (...) Terminado el rosario, me sonrió otra vez. (...) Aquella Señora no me habló hasta la tercera vez."
- 11 Feb 1858 Primera aparición
- 25 Feb 1858 La fuente
- 25 Mar 1858 La Inmaculada Concepción
- 16 Jul 1858 Última aparición
Cronología
de los encuentros
Primera y segunda apariciones
En esta primera aparición, Bernadette rezó el rosario con la joven desconocida, "La Señora", quién no le dirigió en esta ocasión ninguna palabra.
Tercera aparición
En esta ocasión, Bernadette se atrevió a preguntar su nombre a la Señora, que aunque no se lo reveló, le propuso a Bernadette que se vieran diariamente durante 15 días.
Cuarta a octava apariciones
A pesar de los recelos de algunos vecinos y de las autoridades de Lourdes, Bernadette acudió a su cita con Aquélla a quien seguía llamando la "Señora".
La fuente milagrosa
La Señora acudió a su cita con Bernadette, y al lugar acudieron también varios cientos de vecinos. Acabado el rezo del rosario, la Señora le pidió que escarbara en el suelo y bebiera agua del manantial que de él brotaría. Así lo hizo, y aunque en un primer momento su rostro quedó manchado de barro, siendo acusada de fraude, acto seguido brotó un manantial.
Décima a decimoquinta apariciones
El 2 de marzo, la Señora pidió a Bernadette que se hicieran procesiones a la gruta y se construyera allí una capilla en su honor. Bernadette acudió a su párroco a contarle la petición de la Señora pero, ¿en honor de quién habría que levantar esa capilla?
La revelación
En esta aparición, la Señora revela a Bernadette su identidad: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Bernadette desconocía el significado de esa expresión, así como que en 1854 el Papa Pío IX la había declarado como dogma.
El milagro del cirio
En esta ocasión, la llama del cirio que sostenía Bernadette estuvo por más de quince minutos en contacto directo con su piel sin que se produjera daño alguno.
Última aparición — Fiesta de Nuestra Señora del Carmen
Bernadette acude a la gruta al sentir la llamada interior de la Virgen, pero el acceso estaba prohibido y la gruta vallada se sitúa, entonces, enfrente: "No veía más que a la Virgen. Jamás la había visto tan bella".
La Iglesia
y las apariciones
En 1862, el Obispo de la Diócesis declaró dignas de fe las apariciones de la Virgen a Bernadette y San Pío X, en 1907, proclamó para toda la Iglesia el 11 de febrero como festividad de Nuestra Señora de Lourdes.
La Iglesia tiene reconocidos aproximadamente 70 milagros a lo largo de los años.